DERRETIMIENTO DE LOS POLOS. ANTÁRTIDA-GROENLANDIA

La pérdida de glaciares y de los casquetes polares durante este siglo puede ser responsable de hasta un 60% de la subida del nivel del mar, lo que supone entre 10 y 25 centímetros; si llegasen a fundirse completamente, el aumento del nivel del agua sería de un metro. Éstos son los resultados presentados en la revista Science por un equipo científico internacional cuyas conclusiones suponen un reto a la opinión más generalizada entre los especialistas, según la cual la pérdida de los hielos que hay sobre tierra firme (en la Antártida y en Groenlandia) sería la responsable de la subida del océano.

Según las mediciones y cálculos realizados por el equipo, dirigido por Mark F. Meier (Universidad de Colorado en Boulder, EE UU), Groenlandia contribuye con un 28% al total de subida del nivel del océano ya registrada, mientras que a la fusión de hielos antárticos corresponde otro 12%. Muchos científicos habían estimado que el derretimiento que están sufriendo esas dos grandes plataformas cubiertas de hielo supondrían el 60% del agua extra que se incorpora al mar.

Sin embargo, son los glaciares (tanto marinos como montañosos) y los casquetes polares los que más agua aportan, ya que vierten actualmente unos 400 kilómetros cúbicos por año, cantidad que está aumentando en unos doce kilómetros cúbicos anuales.

Este nuevo conocimiento tendrá muchas implicaciones en las predicciones del cambio global provocado por el cambio climático, ya que cada tipo de masa helada se rige por sus particulares procesos y efectos.

A las estimaciones de subida del nivel del mar debida a las contribuciones de los glaciares y casquetes polares en este siglo, subrayan Meier y sus colegas, hay que aumentar la subida debida a la expansión térmica del agua oceánica, que puede ser el doble. Los científicos recuerdan también que una subida del nivel del mar de 30 centímetros supone, como media mundial, la inundación de una franja costera de unos treinta metros. Cien millones de personas viven actualmente en los territorios que quedarían sumergidos si el océano subiera unos noventa centímetros.

Meier y sus colegas han trabajado con información tomada desde satélites y aviones, así como con datos medidos directamente en glaciares, casquetes polares, la capa helada de Groenlandia y las capas antárticas del este y del oeste. Además, han incorporado las mediciones de glaciares de montaña -desde los pequeños hasta los más grandes- en Rusia, Europa, China, Asia Central, Canadá y América del Sur.

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