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Representa alrededor del 60% de la producción mundial de oleaginosas y las variedades actualmente cultivadas provienen de la aplicación de conocimientos en mejoramiento genético y disciplinas auxiliares como biotecnología, ecofisiología, entomología y estadística, entre otras.
Mejoramiento genético en Argentina
PROSOJA investiga la ganancia genética para rendimiento en Argentina. En Mercosoja 2006 Diego Santos y col. publicaron que “la ganancia genética general en soja en Argentina, para el periodo 1982 a 2000, fue 14.3 ± 4.3 kg ha-1 año-1….
"…Considerando el crecimiento de los rendimientos de Argentina en el lapso evaluado (23 kg ha-1 año-1) la ganancia encontrada representa un 62%. Este aporte por parte del mejoramiento a la productividad de la soja en Argentina es mayor que el promedio histórico citado por Evans (1993, 50%)”.
El rendimiento en grano es solo un objetivo de selección en los programas locales. Las variedades tolerantes a agentes bióticos adversos han sido rápida solución frente a epifitias ocurridas (cancro del tallo, 1996/97; nematodo del quiste, 1997/98 o mancha ojo de rana, 2000/01). El mejoramiento para enfrentar ambientes estresantes ha dado variedades con buenos estándares productivos en suelos pesados, arenosos, áreas con temperaturas extremas, o diferentes regímenes pluviométricos. El desarrollo de variedades con diferentes hábitos de crecimiento ha facilitado el cultivo de soja en variadas rotaciones y modelos productivos.
El lanzamiento de cultivares de grupos de madurez II al IX y la incorporación de genes juveniles han hecho posible la soja desde el trópico hasta la Patagonia, y desde el oeste árido hasta el oriente húmedo.
A mediados de los 90, las primeras variedades de soja tolerantes a glifosato fueron liberadas al mercado por la empresa Nidera. Los productores las adoptaron a una tasa que no registra antecedentes y hasta hoy constituye el avance biotecnológico más importante de nuestra agricultura. Estos cultivares disminuyen el riesgo ambiental, facilitan el manejo del cultivo y favorecen la siembra sin labranza con mayor cuidado del recurso suelo.
Biotecnología aplicada
Las técnicas de biotecnología que aplican el conocimiento de funciones de organismos vivos como hongos, bacterias y levaduras son utilizadas desde épocas prebíblicas.
En sentido amplio, la agrobiotecnología moderna comprende dos grandes áreas conocidas como “ingeniería genética” y “selección asistida por marcadores moleculares”, cuya complementación amplía la posibilidad de generar importantes innovaciones cualitativas y cuantitativas para el cultivo.
Los desarrollos biotecnológicos actuales están orientados al aumento de productividad, reducción de costos, tolerancia a insectos y promoción de prácticas agrícolas sustentables y conservacionistas. Representan la primera generación de productos con biotecnología aplicada.
La ingeniería genética deriva en plantas transformadas a partir de la incorporación de genes que codifican la expresión de nuevas características para la especie.
En el caso de las variedades resistentes a glifosato, el evento de transformación “A 40-3-2” desarrollado por la empresa Monsanto en EEUU contiene el gen CP4-EPSPS que interviene en rutas metabólicas otorgando resistencia de las plantas al herbicida. A disposición de las empresas de mejoramiento, hizo posible la creación de las conocidas “variedades RR” que rápidamente se apoderaron de casi el 100% de la superficie cultivada.
Otro caso de ingeniería genética es la obtención de variedades que producen la toxina de la bacteria denominada Bacillus thuringiensis. El gen transferido, denominado “Cry”, es conocido como “gen Bt”. Los eventos que lo contienen poseen genes amplificadores de la expresión de la toxina, haciéndola más eficiente en el control de isocas de la soja, con una producción de hasta 1000 veces más respecto a la síntesis codificada por el gen bacteriano original.
La selección asistida es de gran utilidad en mejoramiento. Los marcadores son secuencias de ADN cuya expresión es identificada a nivel molecular y poseen una ubicación conocida en el genoma. Al ligar genes de interés con un marcador molecular es posible seleccionar variedades portadoras con mayor probabilidad de éxito que en la selección tradicional.
El futuro del mejoramiento asistido por transgénesis y marcadores moleculares promete soluciones para la farmacopea (síntesis biológica de medicamentos), la industria química (síntesis natural de polímeros o combustibles) o la medicina preventiva (producción agrícola de vacunas). |