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200 AÑOS DEL MUSEO Insectos: el tamaño sí importa
La colección de insectos del Museo Argentino de Ciencias Naturales tiene más de dos millones de ejemplares, algunos con tamaños notables que derriban el mito de que todos son diminutos En Formosa “llueven” chinches acuáticas, que en esas latitudes pueden alcanzar los doce centímetros de largo. Eso asegura Axel Bachmann, especialista en insectos acuáticos en el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), mientras explica que esta lluvia de chinches no es infrecuente. “Cuando no les gusta un charco, vuelan”, dice. Pero si en el radio que pueden volar no encuentran otro cuerpo de agua o ambiente propicio para vivir, caen. Bachmann estudia insectos acuáticos desde 1948 y estima que en el país hay aproximadamente de 5 a 6 mil especies. Se concentran en zonas subtropicales como Salta, Jujuy y Misiones, “aunque la provincia de Buenos Aires no se queda atrás”, enumera. Sin embargo, mientras que las chinches de ciudad suelen tener menos de un centímetro de largo, los ejemplares que viven al norte las superan con creces. Estos insectos de gran tamaño forman parte de la Colección de Entomología del MACN, que el próximo 27 de junio cumple 200 años. Como dato, los ejemplares más antiguos fueron colectados en 1852, la colección supera hoy en día los 2 millones de ejemplares y representa gran parte de la biodiversidad del país. En sus armarios se conservan ejemplares que fueron reunidos hace 150 años o 10 días. “El valor de esta colección es enorme. Mucha gente trabajó durante dos siglos recolectando materiales, que todavía seguimos estudiando”, comenta Arturo Roig Alsina, investigador del CONICET y curador de la Colección de Entomología del Museo. Aleteos de día y noche Por sus colores celeste y blanco, la mariposa Bandera Nacional (Morpho epistrophus argentinus) fue propuesta como insecto nacional. Habita en la costa del Río de la Plata, cerca de la ciudad de Buenos Aires, y aparece en textos de principio de siglo en zonas como Parque Centenario o Palermo. En el museo se conservan ejemplares de más de 10 centímetros de envergadura, recolectados en diferentes épocas. “Ahora, es una de las pocas especies de insectos en la provincia que necesitaría ser protegida”, explica Diego Carpintero, del área de entomología del museo. La supervivencia de esta especie se ve amenazada por el avance de los proyectos inmobiliarios que talan los coronillos, especie de árbol del cual se alimentan casi exclusivamente sus larvas. Además de las Bandera Nacional, el MACN alberga ejemplares de las aproximadamente 1.400 especies de mariposas diurnas que se calcula hay en Argentina. El número de sus contrapartes nocturnas, las polillas, es más difícil de cuantificar aunque se estima que es al menos el doble. Si bien la colección contiene muestras de todo el mundo, la mayor parte del material proviene de Argentina y países limítrofes. El equipo del área de entomología trabaja en la creación del catálogo de especies de insectos del museo para hacer accesible esa información. Para ello digitalizan y georreferencian los datos de los especímenes, para poder relacionar sus características con ubicación geográfica. Picaduras de distinta intensidad “He visto a hombres grandes sentarse en una piedra a llorar. La picadura es terrible”, cuenta Roig Alsina. Y si el tamaño de la avispa Pepsis albocincta, conocida como avispa matacaballos, se corresponde el dolor que causa, entonces debe ser cierto. Esta especie se encuentra distribuída en toda América y llega hasta el sur de la Patagonia. La colección de entomología del museo tiene varios ejemplares de matacaballos, que van desde los seis hasta los doce centímetros de largo. Sin contar el aguijón. Mientras tanto Juan José Martínez, investigador del CONICET en la Colección de Entomología, estudia los ejemplares que se encuentran en el otro extremo. Las pequeñas avispas parasitoides ponen sus huevos en el interior de otros insectos. Esos huevos se nutren de su anfitrión, que muere luego que las avispas nacen. Álvarez describió hasta ahora quince especies nuevas de estas avispas, pero confía que ese número seguirá aumentando. “La diversidad que hay en Argentina de avispas parasitoides no se puede estimar en absoluto”, afirma.
De todos los tamaños y colores La colección de entomología tiene además otros ejemplares notables, como escarabajos de trece centímetros, negros y brillantes, o escarabajos arlequines, que se alimentan de madera y son color marrón opaco. Si se toman en cuenta las patas, los arlequines pueden medir hasta 25 centímetros. Sin embargo, el premio al tamaño se lo lleva un bicho palo, que fue colectado en el norte del país, y mide nada menos que treinta centímetros, casi la altura de una botella de gaseosa de litro y medio. “Por supuesto, para la ciencia no solo el tamaño es relevante, ya que no tiene correlación con el interés taxonómico o la importancia ecológica de una especie”, explica Pablo Tubaro, director del museo. “De hecho, la mayor parte de la biodiversidad que existe actualmente tiene un tamaño inferior al centímetro de longitud”, asegura
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